El compositor chileno Francisco Alvarado Basterrechea inicia su Residencia Compositiva en Luxemburgo junto al Ensemble United Instruments of Lucilin

Con el objetivo de crear una obra para ensamble y electrónica especialmente pensada para el United Instruments of Lucilin Francisco Alvarado Basterrechea comienza en mayo su Residencia Compositiva en Luxemburgo.

Su trabajo reciente se ha orientado principalmente hacia la estructuración de diferentes parámetros musicales a través del análisis, la manipulación y la exploración de timbres instrumentales complejos. Sirviéndose de técnicas informáticas que permiten extraer el máximo de datos provenientes de uno o varios timbres, ha intentando “traducir” estos timbres en estructuras musicales: en notas que constituyen un campo armónico, en ritmo, en la organización temporal de los eventos, en la instrumentación o incluso en la forma general de la pieza. Su objetivo es desplegar el mundo interno de un sonido, pero al mismo tiempo inventar nuevas posibilidades musicales a partir de éste, inscribiéndolas en un discurso sonoro y poético.

Como extensión del mismo proceder, ha dedicado gran parte de su trabajo de los últimos años a la escritura de piezas electroacústicas. Gracias a esta interacción ha podido amplificar la idea de “zoom” o de aumentación de un sonido, proyectado en el ensamble mismo y en la electrónica.

Otro elemento recurrente dentro de sus piezas ha sido la utilización de modelos representativos que explican fenómenos presentes en la naturaleza, como por ejemplo el ciclo de transformación del agua en el trío de cuerdas “tricycle”, los diferentes desplazamientos de planetas del sistema solar en la pieza “órbitas” o la ley de conservación de la materia de Lavoisier en la pieza “and matter was (not) perfectly conserved”.

En esta nueva colaboración con el ensamble United Instruments of Lucilin, la intención del compositor es hacer converger estas dos líneas de trabajo, apoyándose en el concepto de autopoiesis. La autopoiesis es un concepto inventado y desarrollado por los biólogos Humberto Maturana y Francisco Varela en 1973, que designa la cualidad de un sistema para reproducirse y mantenerse por si mismo. Maturana lo define de la siguiente manera: “Una máquina autopoiética es una máquina organizada... como una red de procesos de producción... de componentes que: (i) a través de sus interacciones y transformaciones continuamente regeneran y realizan la red de procesos...que los han producido, y (ii) la constituyen... como una unidad concreta en el espacio en el que ellos… existen...”. La idea de auto-generación y de suspensión de un sistema en el tiempo resulta coherente con el objetivo de establecer un proceso de orquestación recursiva de un sonido inicial.