Andrés Correa de Colombia junto a Seba Ibarra de Argentina realizaron juntos una gira por escenarios de Argentina y Chile dentro del ciclo RUTA NACIONAL CANCIÓN

Andrés Correa es cantautor y gestor cultural de la ciudad de Bogotá, Colombia. Es el director del ciclo FICIB (Festival Itinerante de la Canción Internacional de Bogotá). Tiene siete discos grabados.
Seba Ibarra es cantautor, organizador y co-creador del ciclo Ruta Nacional Canción, vive en Resistencia, Chaco, Argentina. Tiene tres discos grabados como solista y un compilado editado en Japón.

¿Cómo surgió la posibilidad de realizar este proyecto en común de Ibermúsicas?

Seba Ibarra:– Nosotros nos conocimos hace muchos años en Buenos Aires durante un MICA. Al poco tiempo nos pusimos en contacto y nos hicimos amigos. Andrés fue para Chaco en una oportunidad. Luego cada uno siguió con sus proyectos y seis años más tarde de aquella vez en que nos conocimos, surgió esta posibilidad de presentarnos a Ibermúsicas para que Andrés tuviera la posibilidad de hacer Ruta Nacional Canción, que es un ciclo que yo llevo adelante junto con otros compañeros hace ya diez años. Ruta Nacional Canción es un ciclo que consiste en una gira de cantautores que circulan durante tres días en un recorrido que contempla distintas ciudades del país. Yo presenté un proyecto en Ibermúsicas y fue Andrés el seleccionado.

A partir de ese momento, ¿cómo se organizaron para trabajar?


Seba Ibarra:– Es una pregunta interesante porque, fijate, yo estaba acostumbrado a producir el ciclo de manera nacional, ya sea Chaco, Santa Fe, Rosario y a veces también Corrientes. Pero enseguida Andrés me sorprendió con su experiencia en la producción internacional. Te confieso que al principio me generó cierto nerviosismo porque de pronto se trataba de una propuesta mucho más grande, con todo lo que eso significa.


Andrés Correa: – A mí me parecía interesante proponer un recorrido circular, es decir en vez de hacer solo Bogotá-Buenos Aires, realizáramos fechas en San Pablo, Asunción, Buenos Aires, Mendoza, Santiago, Perú, y luego tomar otra vez la ruta original. Así que comenzamos a gestionar el viaje de esa manera y por suerte tuvimos todo el apoyo de Ibermúsicas.


En tu caso, Seba, ¿qué es lo que más te resulta interesante del arte de Andrés Correa?


Seba Ibarra:–Bueno, verlo tocar en vivo es realmente una experiencia maravillosa. Emprende su comunicación con el público desde un lugar que yo no conocía. Siento que lo que hace es totalmente artístico. Te doy un ejemplo, Andrés antes de tocar le cuenta al público de una manera muy amena cuál es el origen de la canción. Pero no es el típico relato, no. Lo hace de un modo poético sin ser exagerado. Además canta muy bien.

Andrés Correa:– Yo intento contarle a la gente de dónde vengo. Quizás algunos piensan que Colombia es solo Caribe y Cumbia. Pero Colombia es mucho más que eso. Tal vez yo no represente el arquetipo porque provengo de la montaña. Si me permitís, me gustaría también a mí decir algunas palabras en relación a la música de Seba Ibarra. A mi me identifica mucho su poesía, que para mí está en las imágenes, es decir la manera de mirar el mundo. Por ejemplo cuando en una de sus canciones el árbol de Samuhú tiene una conversación con su semilla, no importa si en Colombia no hay un Samuhú, no deja de hablar sobre mí o de mi entorno, de la ecología, del mundo. Y cuando se refiere a una gota en un quinto piso que baja por la escalera soñando con llegar al suelo para que el sol la evapore me está haciendo pensar por medio de las imágenes, me está mostrando otra realidad. Creo que en ese sentido tenemos preocupaciones similares, la necesidad de llegar a ciertos lugares a través de la poesía.La posibilidad de que los músicos circulen es muy importante. Yo estoy creciendo como artista al compartir estos días de concierto. Y este crecimiento lo comparto con la gente de Colombia. La música crece y se enriquece y es el objetivo de programas como Ibermúsicas, sin dudas.

¿Cuáles son, Andrés, las influencias más directas que reconocés en tu música?

Andrés Correa: –Hay mucho de rock argentino, Fito, Spinetta, Charly, pero también cierta música mexicana como las rancheras, los ballenatos de Colombia, la música Cubana. Lo que me sorprende al pensar en esto es la existencia de un cancionero básico que está en toda Latinoamérica.

¿Y en tu caso, Seba?

Sebas Ibarra:– Escuchando recién a Andrés pensaba que la influencia en mi casa estaba muy ligada a León Gieco. Pero en lo personal, no sé si en tanto influencia pero sí en lo que motivó mi relación con la música son los Beatles. Un casette que me regaló mi padre cuando era adolescente marca para mí el comienzo. También tengo a Spinetta como un referente, sobre todo el disco Artaud. El folcklore también es muy importante para mí. Tenía unos tíos que vivían al lado de mi casa, uno era chamamecero y el otro hacía folklore, bolero, tango y chamamé. Este tío mío era un guitarrista muy obsesivo y ensayaba todos los días. Mi otro tío, el chamamecero, hacía guitarreada y farras. Y yo crecí en el medio, imaginate.


Ahora que ya terminaron la gira, ¿cómo les resultó el programa Ibermúsicas?

Sebas Ibarra:– Por mi parte como organizador y gestor del Ruta Nacional Canción estoy muy agradecido con Ibermúsicas, sobre todo por la flexibilidad de la entidad cuando le propusimos agregar más conciertos y actividades de lo planeado. El apoyo técnico a la hora de salvar dudas indica que el programa considera la forma en que se mueve la escena musical en nuestra región, esa agilidad y consideración lo convierte en un programa muy importante para nuestro desarrollo como artistas y gestores. Gracias a esta gira apoyada por Ibermúsicas pudimos afianzar y ampliar las redes que venimos armando desde hace algunos años.


Andrés Correa:–En lo personal, la gira fue una experiencia muy enriquecedora y debo decir que sencillamente no habría sido posible sin el apoyo de Ibermúsicas. También quisiera agregar que gracias a Ibermúsicas se están generando circuitos que, más allá de promover la circulación, están aportando a la construcción de un nuevo cancionero latinoamericano. Es decir, los verdaderos frutos de este apoyo están representados en la música que se genera a través del encuentro real entre los músicos y los puentes que se tienden y que perduran en el tiempo.