Título del proyecto: Jallalla Warmis – Que vivan las mujeres
Nombre del artista/agrupación: Jallalla Warmis
País: Perú
Línea de convocatoria: Ayuda a la circulación de profesionales de la música
Año de convocatoria: 2024
La propuesta Jallalla Warmis – Que Vivan Las Mujeres, dirigida por la compositora arequipeña Nathaly Pino Gonzales, se presenta como una experiencia musical que pone en primer plano la presencia y la voz de las mujeres en las tradiciones andinas. A partir de un repertorio que recorre ayarachis, huaynos, tarkas y cacharpayas, la obra activa una escucha donde lo ritual, lo colectivo y lo sonoro se entrelazan, dando lugar a una expresión que recupera saberes ancestrales desde una práctica viva y contemporánea.
El proyecto se sostiene en una instrumentación centrada en aerófonos tradicionales —ocarinas, flautas y sikus— junto a las vasijas silbadoras, generando una textura sonora que remite tanto a lo ceremonial como a lo comunitario. En este marco, piezas como el homenaje a Micaela Bastidas o Flor Silvestre no solo funcionan como composiciones musicales, sino como actos de memoria activa, donde la música se convierte en vehículo de transmisión cultural.
Antes del inicio de la gira, la agrupación realizó una conferencia de prensa en Arequipa que tuvo cobertura en medios locales. Portales culturales destacaron el carácter inédito de la propuesta y su proyección internacional, subrayando el inicio de “su primera gira internacional” y el valor de visibilizar el rol de las mujeres en las músicas tradicionales andinas. Esta repercusión inicial contribuyó a posicionar el proyecto como una iniciativa relevante dentro del circuito regional.
La gira se desarrolló durante noviembre de 2025 con un total de doce conciertos en Perú, Chile, Argentina y Bolivia, combinando presentaciones en espacios institucionales, escuelas, universidades y escenarios comunitarios. Uno de los núcleos más activos fue su participación en el V Encuentro de Mujeres y Disidencias Lakitas y Sikuris de Latinoamérica en Santiago de Chile, donde el proyecto se integró a una red continental de prácticas musicales colectivas.
En paralelo, la propuesta desplegó una dimensión pedagógica significativa mediante talleres y conversatorios orientados a la transmisión de saberes. Actividades como los talleres de sikuri o el conversatorio Territorios Urbanos, Raíces Vivas permitieron no solo enseñar técnicas de ejecución, sino generar instancias de reflexión sobre identidad, territorio y música comunitaria. Estas acciones consolidaron un vínculo directo con estudiantes, músicas y colectivos culturales.
Uno de los aspectos más relevantes del recorrido fue la capacidad del proyecto para articular distintos niveles de experiencia: desde lo escénico hasta lo formativo, desde lo ritual hasta lo político. La diversidad de públicos —que incluyó comunidades educativas, audiencias urbanas y colectivos culturales— evidenció el alcance transversal de la propuesta y su potencial como herramienta de mediación cultural.
El impacto de la gira también se manifestó en la consolidación de redes regionales. A partir de las presentaciones y actividades formativas, se generaron vínculos con organizaciones culturales, espacios universitarios y agrupaciones musicales, abriendo la posibilidad de futuras colaboraciones y nuevas instancias de circulación en América Latina.
En este recorrido, el acompañamiento de Ibermúsicas fue clave para ampliar el alcance del proyecto y consolidar su proyección regional. Como sintetiza la propia artista: “El apoyo de Ibermúsicas ha sido fundamental para fortalecer nuestra propuesta, llegar a nuevos espacios y ampliar nuestra red de colaboración”.

