Título del proyecto: Concierto Santa Tierra para la salud planetaria
Nombre del artista/agrupación: Gladys Conde / Ensamble Santa Tierra
País: Perú
Línea de convocatoria: Ayuda a la circulación de profesionales de la música
Año de convocatoria: 2024
“Somos vida, somos Santa Tierra”. Esa consigna, repetida a lo largo del proyecto, funciona menos como un lema que como una síntesis de sentido. A partir de allí, la cantautora cusqueña Gladys Conde desarrolló una propuesta musical que se mueve entre lo experimental y lo ceremonial, tomando como base cantos propios que dialogan con tradiciones andinas y amazónicas del Perú.
El proyecto se articula en un formato de ensamble —voz, guitarra y cello— que no busca reproducir formas convencionales, sino construir una experiencia sonora ligada a lo ritual. La voz ocupa un lugar central, con una intención expresiva que remite a prácticas de sanación y vínculo con la naturaleza, mientras que los instrumentos acompañan generando atmósferas más cercanas al paisaje sonoro que a la canción tradicional.
La gira se llevó a cabo en Chile durante noviembre de 2025, con presentaciones en Puerto Varas, Calbuco y Santiago, en espacios diversos que incluyeron desde escuelas rurales hasta centros culturales y universidades. Esa variedad de contextos no es un dato menor: el proyecto fue pensado para públicos heterogéneos, integrando niños, comunidades locales, estudiantes y audiencias urbanas, en línea con una concepción amplia de la música como práctica social.
Más allá de los conciertos, la propuesta incorporó instancias formativas y de intercambio. Talleres como Cuerpo que respira: voz que sana o actividades en la Universidad Gabriela Mistral permitieron trabajar directamente con participantes en torno a la voz, el cuerpo y la escucha, reforzando la dimensión pedagógica del proyecto. En paralelo, se desarrollaron acciones específicas con mujeres y comunidades educativas, incorporando perspectivas de género, infancias y sostenibilidad.
Uno de los aspectos más relevantes fue la recepción del público, que —según la propia artista— no solo asistió a los conciertos, sino que se involucró emocionalmente con el mensaje. Se generaron respuestas concretas en torno al cuidado del entorno y una identificación con la idea de la música como herramienta de reconexión con la naturaleza. En ese sentido, el proyecto no se limitó a la circulación de un repertorio, sino que activó una experiencia compartida.
La gira también permitió abrir nuevas posibilidades de continuidad: surgieron invitaciones para regresar a Chile con conciertos y talleres, así como propuestas desde espacios culturales en Argentina y España interesados en replicar el formato. A esto se suma la articulación con agentes locales, como la productora Raíz Sur, que sienta bases para futuros trabajos en comunidades.
El acompañamiento de Ibermúsicas resultó fundamental para sostener este proceso, tanto en términos de movilidad como de proyección. Como señala la propia Gladys Conde: “refuerza la confianza de mi arte con mi comunidad cusqueña, valorando cada vez más mi hacer y generando más apertura y recepción”.

