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  • Trío Nueva Colombia (Colombia) en el Mérida Fest (México)

    Trío Nueva Colombia (Colombia) en el Mérida Fest (México)

    El Trío Nueva Colombia, bajo la dirección del pianista y compositor Germán Darío Pérez, brindó una Master Class y una serie de conciertos en el Mérida Fest 2020.

    En enero de 2020, la ciudad de Mérida, Capital del Estado de Yucatán, México celebró los 748 años de su fundación con una nueva edición del Mérida Fest, festival que se lleva a cabo en 39 sedes de la ciudad con un total de 140 espectáculos que congregan  distintas disciplinas desarrolladas por maś de 650 artistas.

    El Mérida Fest es una de las iniciativas llevadas adelante por el Ayuntamiento de Mérida, es una fiesta donde los meridanos y los visitantes se apropian del espacio público durante más de 20 días con actividades gratuitas que garantizan la accesibilidad universal a toda la sociedad y enfocadas hacia todo tipo de públicos. Conciertos, serenatas, trios, bailes, eventos tradicionales, danza, vaquería, bailes, talleres, conferencias, lecturas, seminarios, presentaciones de libros y revistas, documentales, exposición de pinturas, fotografías y artesanías son algunas de las manifestaciones artísticas en torno a las cuales se congregan grupos musicales con   artistas de nivel internacional.

    El Trío Nueva Colombia, dirigido por el pianista y compositor Germán Darío Pérez participó en el Mérida Fest entre los días 21 y 24 de enero de 2020 realizando una Master Class en el Auditorio del Centro Cultural Olimpo y dos conciertos. La actividad académica y los conciertos permitieron que el Trío Nueva Colombia transmitiera, tanto a los espectadores como a estudiantes y músicos profesionales, conocimientos importantes en torno a los nuevos desarrollos de la música colombiana de la región andina.

    A lo largo de su carrera musical, Germán Darío Pérez se ha dedicado al rescate, renovación y divulgación de la música colombiana de la región andina, tomando como aspecto esencial la posibilidad de ponerla a la altura de las músicas más reconocidas del mundo.  El Trío Nueva Colombia, incorpora el lenguaje jazzístico y universal del piano y el contrabajo, unidos al tiple que aporta el elemento diferencial de su música. Con su hermoso repertorio de bambucos, pasillos y danzas, el trío es reconocido como uno de los ensambles de más alto nivel musical en Latinoamérica. Han logrado fusionar la música de las montañas colombianas con elementos de otros lenguajes y otras estéticas musicales dentro de un formato llamativo donde vibran la música académica y lo jazzístico.

    “La participación del Trío Nueva Colombia en el Mérida Fest 2020 resultó una oportunidad única para la circulación y difusión de nuestra música. El Trío Nueva Colombia tuvo  la oportunidad de mostrar sus condiciones artísticas y la grandeza de nuestra música en este nuevo recorrido internacional. Indiscutiblemente las oportunidades de circulación nacional, e internacional brindan a los artistas la posibilidad de difundir su trabajo, vender sus producciones discográficas y relacionarse con nuevos agentes del mercado musical, lo que podría redundar en nuevas oportunidades de circulación del producto artístico”.

  • Leonardo Gómez Jattin (Colombia) – Residencia en República Democrática del Congo

    Leonardo Gómez Jattin (Colombia) – Residencia en República Democrática del Congo

    Además de bajista, contrabajista, compositor, arreglador, productor musical, dramaturgo y poeta, Leonardo Gómez Jattin es un apasionado investigador de las relaciones entre las músicas del caribe colombiano y las músicas de la costa atlántica africana. Específicamente del lazo musical que existe entre Colombia y la República Democrática del Congo.

    Ya en 2016, al ganar el Concurso Ibermúsicas de Creación de Canción, compuso su preciosa “De Palenque a Matongé” que es parte de nuestro álbum Itinerario Canción III, en la que no sólo refleja esta hermandad musical entre los dos países sino que en la letra de la canción nos cuenta con lujo de detalles la historia de este encuentro artístico que generó un gran movimiento musical y cultural en ambos países. Es muy difícil escuchar esta canción sin querer ponerse a bailar y sin dejar de cantar su estribillo el día entero.

    Continuando con su trabajo de investigación y de creación en 2019 Jattin presentó ante Ibermúsicas su proyecto de residencia artística en Lubumbashi, República Democrática del Congo. En los primeros meses de 2020 el compositor viajó a África con el objetivo de crear allí, y de estrenar junto a músicos congoleños la obra Katanga.

    Colombia es el país de Hispanoamérica con mayor volumen de población afrodescendiente (4’600.000). Desde la instauración de la esclavitud en la primera mitad del siglo XVI, Cartagena de Indias se convirtió en uno de los más importantes centros de trata esclavista del continente americano. Atracaron en este puerto galeones portugueses con cargamentos de esclavos capturados en diferentes tribus subsaháricas de población mayoritaria de congos y angolas de lengua bantú. Con ellos llegaron también los ararás y los minas traídos de Ghana; carabalíes y lucumíes de la lengua yoruba de Nigeria; y, en menor proporción, chambas, bámbaras, biafras, xangos, nagós y mandingas.

    Muchos esclavos negros no se resignaron a su nueva condición social y huyeron a los montes que rodeaban las nacientes ciudades del continente americano. Pronto estos cimarrones lograron agruparse formando poblaciones furtivas que en Cuba y en Colombia se conocieron como palenques (quilombos en Brasil, cumbés en Venezuela). En muchas de estas poblaciones se habla una lengua criolla que conserva rasgos del portugués de los puertos del continente negro, sumados a los vocablos africanos de origen bantú y de las diversas tribus que confluyeron en la trata esclavista. Uno de los rasgos más definidos de africanía presente en estas comunidades se manifiesta en los cantos rituales ligados a las danzas fúnebres. De manera paralela a los rituales religiosos, también se practicaron cantos y danzas profanos vinculados a las festividades de los pueblos y a celebraciones relacionadas con las cosechas agrícolas. Estos bailes se introdujeron muy pronto dentro de las manifestaciones culturales y en el carácter festivo del hombre del Caribe, mezclándose con algunas músicas vecinas, incorporando instrumentos de origen indígena y generando procesos de transculturación de instrumentos de viento de origen europeo.

    El proyecto Katanga no podría desarrollarse de otra manera que no fuera yendo directamente a la fuente, para así potenciar todos los elementos que tienen sus raíces en el continente africano y que, sumándolos a los elementos resultantes de las investigaciones en música mestizas del Caribe Colombiano, Gómez Jattin ha logrado obtener una mezcla muy homogénea entre las dos corrientes musicales que hacen parte de la propuesta.

    En Colombia, la mayoría de personas que escuchan por primera vez las músicas populares congolesas contemporáneas, en especial la que se conoce como rumba congolesa, sienten que suenan a música del Caribe. No es de extrañarse, si tenemos presente que desde los inicios de la música moderna en el Congo durante los años 30, los mismos congoleses reconocieron en la música afrocaribe una de sus más notorias influencias. Pero es claro que ese sincretismo musical no se ha dado por azar, y, por razones históricas, es más razonable decir que prácticamente todos los países del Gran Caribe han sido influenciados por las tradiciones musicales de África.

    La gente Lubumbashi y de Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo, reconocen con orgullo a estas dos ciudades como la cuna de la rumba congolesa moderna. Cuando se habla con los músicos nacidos allí, ellos por lo general hacen alusión a tres influencias principales: 1) la música tradicional, casi siempre de carácter ritual; 2) las baladas y las músicas académicas europeas características del salón de baile; y 3) la que ellos quizá consideran que es su mayor influencia: la rumba afroantillana. El jazz y el soul también constituyen unas de las más recientes influencias.

    A pesar de tratarse de un hecho anterior a sus fechas de nacimiento, la mayoría de los músicos congoleños hablan de la llegada al Congo de las primeras grabaciones de grupos como El Sexteto Habanero, El Sexteto Nacional, El Trío Matamoros y el Trío Oriental de Santiago de Cuba.  Este  hecho  coincide cronológicamente con la llegada del Ingenio Central Colombia en Sincerín, corregimiento de San Basilio de Palenque, empresa azucarera que reclutó a macheteros cubanos y puertoriqueños que capacitaron a los palenqueros. La mano de obra venida del Gran Caribe interactuó con los trabajadores locales no sólo en las labores de la zafra, también, terminadas las jornadas laborales, enseñaron los cantos y los toques del repertorio de los sextetos antillanos a los músicos que trabajaban como macheteros, muchos de ellos consagrados intérpretes de bullerengue. Este encuentro gestó un importante movimiento en la música tradicional del Caribe Colombiano que en adelante se conoció como sexteto palenquero.

    Una de las marcas más importantes que dejó este encuentro, tanto en la música del Congo como en la del Caribe colombiano, es básicamente morfológico: en su mayoría las canciones de sexteto palenquero y las de rumba congolesa tienen una introducción lenta que sube, repentina o paulatinamente el tempo hasta llegar al montuno (segmento responsorial, coro- pregones), este último característico de casi todas las músicas de influencia afro en el mundo.

    En la década del 60, Barranquilla, ciudad portuaria donde desemboca el Río Magdalena en el Caribe Colombiano, registraría la llegada de los primeros vinilos de rumba congolesa importados por Rafael Machuca, uno de los miembros de la comisión de técnicos y mecánicos que contrató el gobierno de Congo (En ese momento Zaire), para reparar los viejos aviones que la aerolínea colombo-alemana Scadta había vendido al dictador militar Mobotu Sese Seko. En la década del 60, el comercio de discos de acetato se incrementaría gracias a marineros y comerciantes que llevaban a los puertos de Cartagena y Barranquilla música afroantillana para vender a los picoteros y coleccionistas por altos precios. Estos discos sonaban en las fiestas y eran los responsables de la popularidad de determinados picós (o pick up) que básicamente son sistemas de amplificación que prenden las fiestas en sectores populares en comunidades que, de manera colectiva, comparten una afición por los altos decibeles en las músicas, y que en la mayoría de los casos se trata de músicas de ascendencia afro).

    Los picós tuvieron una tendencia inicial hacia la salsa y la música antillana, pero en los años 70 empezó a ser desplazada por la música africana, que pronto pasó a ser la más popular en las barriadas de Cartagena y Barranquilla. Fueron llegando también temas con aire de Konpa haitiano, algunos calipsos de Harry Belafonte, y los primeros temas de Miriam Makeba y su Pata Pata. Otras dos tendencias del Gran Caribe se sumaron a la escena musical cartagenera, de Trinidad y Tobago: el socca; y de Martinica y Guadalupe: el zouk. En Jamaica el ragga muffim hacía presencia en las tornamesas y la percusión electrónica se apoderaba de los douk machine (picós) de las Antillas Francesas.

    El reconocido artista congoleño Luambo Makaidi declaró en una entrevista: “Muchas personas identifican un sonido latino en nuestra música, quizá por la instrumentación, los metales; pero nosotros hacemos los arreglos de los instrumentos de viento basados en la forma como se construyen las voces en los cantos lingala. El comportamiento de la guitarra es africano y también lo es el ritmo. Los mismos músicos cubanos dicen que su música va detrás de la nuestra”.

    Este proceso paralelo que contribuyó al encuentro de varias tendencias musicales con una raíz común, que identifica a un sector popular de varias ciudades del Caribe Colombiano, y que ha redescubierto la africanidad a través de la música y la danza de sus pobladores; es el principal insumo creativo del proyecto Katanga.

    “Desde la llegada a Lubumbashi, República Democrática del Congo encontré una enorme conexión con los músicos locales, los lazos históricos que unen la música del caribe colombiano con la música del continente africano siguen vigentes. A pesar de esto los músicos de Lubumbashi se sorprenden por el conocimiento que tenemos en Colombia de las músicas africanas, y los colombianos nos sorprendemos por la facilidad con la que ellos se incorporan a la música colombiana”.

    Además de brindar conferencias en diversos centros culturales sobre los aportes de la cultura africana a la música de las diferentes regiones de Colombia, de encontrarse con músicos locales y de componer su obra, también realizó una grabación espontánea de piezas tradicionales colombianas en el estudio del Centre d’art Waza y dos emotivos conciertos en el Hotel Lubumbashi y en Le Boucher de la ciudad de Lubumbashi. Los músicos congoleños se mostraron interesados en continuar con este proyecto musical transcontinental, tanto en el aspecto de la composición, como el de la interpretación y producción de futuras grabaciones.

    “Esta ha sido una de las experiencias más importantes de mi vida, no sólo desde el punto de vista musical, también desde el aspecto humano, y a la hora de entender el contexto que construye una música tan importante en el desarrollo de las actuales músicas del caribe”.

    El año 2020 ha marcado el inicio de la realización de residencias de Ibermúsicas en el continente africano. La de Leonardo Gómez «Jattin de Colombia en la República Democrática del Congo y le de Mo Maiê de Brasil en Senegal han sido las dos primeras experiencias de artistas beneficiados por Ibermúsicas que viajan a África en busca de las raíces ancestrales de las músicas latinoamericanas.

  • El título tendría que ser: Puerto Candelaria (Colombia) – Gira sudamericana

    El título tendría que ser: Puerto Candelaria (Colombia) – Gira sudamericana

    Puerto Candelaria celebró sus 15 años de existencia, con un enorme número de actividades diversas desde el 16 de junio de 2015 al 16 de junio de 2016. Un año de grandes conciertos, grabaciones, colaboraciones, premiaciones, homenajes y fiestas que hicieron de esta celebración un gran suceso en la carrera de la agrupación colombiana reconocida por que ha cruzado las fronteras llevando su Cumbia Rebelde a diferentes escenarios del mundo, varios de los mas importantes festivales de Jazz y World  Music, así como festivales alternativos de rock y festivales de músicas tradicionales y folclóricas. La agrupación es fundadora de ritmos contradictorios tales como la Cumbia Rebelde y Jazz a lo Colombiano.

    Sus cinco producciones discográficas incluida un DVD en vivo, representan un documento fundamental para la música y la cultura de su generación: “Kolombian Jazz” (2002),  “Llegó la Banda”(2006),  “Vuelta Canela”(2010),  “Cumbia Rebelde”(2011)  y “Amor y Deudas”(DVD-2014)  son los discos en los que Los Candelarios han plasmado su recorrido.

    El objetivo de Puerto Candelaria para esta gira fue llegar a nuevos públicos, seguir ganando seguidores al sur del continente y poder compartir experiencias con diferentes músicos y agrupaciones. Realizaron un total de siete conciertos abarcando cuatro países diferentes: Paraguay, Argentina, Uruguay y Brasil; países que han sido clave en su carrera. A la par de los conciertos realizaron varios talleres formativos y clases maestras que permitieron tener mas contacto y cercanía con el sector musical en cada una de estas ciudades y países. También visitaron diferentes medios de comunicación en cada país con el fin de hacer mayor promoción y contacto con personas que no pudieron asistir a los conciertos, pero que lograron escuchar su música a través de emisoras culturales y comerciales. Establecieron relaciones más cercanas para futuras colaboraciones con artistas como: Los Kachiporros y Kitapena de Asunción, N de Ramírez de Formosa, Viento Norte de Resistencia y La Bomba de Tiempo de Buenos Aires.

    “Gracias a esta gira apoyada por Ibermusicas logramos vincularnos con la Red Arpa que funciona entre Paraguay y Argentina para fortalecer los circuitos de circulación entre ambos países, además de establecer mayor conexión con los miembros de la Red de Managers de MMF-Latam en Argentina. Siempre el gran obstáculo para las giras de los artistas en el mundo tiene que ver con la compra de los tiquetes aéreos, y este apoyo que está haciendo Ibermusicas hace algunos años a los artistas y agrupaciones sin duda ha generado una mayor activación de la circulación internacional de artistas de Iberoamérica entre nuestros países. Agradecemos y aplaudimos esta importante labor y apoyo que le brindan a las agrupaciones para así hacer viable la circulación de músicas entre nuestros países. Sentimos que es un apoyo real, desinteresado políticamente y con muy buenas intenciones para con el sector cultural musical en general. Gracias a este apoyo pudimos visitar 4 países en dos semanas, establecer relaciones importantes con artistas, gestores y promotores en diferentes países y ayudamos a la formación de nuevos públicos en Iberoamérica”.

  • Paíto y los Gaiteros de Punta Brava (Colombia) – Gira sudamericana

    Paíto y los Gaiteros de Punta Brava (Colombia) – Gira sudamericana

    Sixto Silgado, Paíto

    Sixto Silgado nació en Colombia en 1939. Desde niño aprendió el arte de la música de gaita de manos de su padre, Román Silgado, de quien heredó gran parte de su inédito repertorio y el estilo de las tierras bajas vecinas de la zona norte de los Montes de María, pobladas en su mayoría por descendientes de esclavos africanos. El estilo de Paíto es herencia de estas tradiciones y hoy él es uno de los últimos exponentes de la música de “gaita negra”. Viaja junto a sus hijos con el grupo Gaiteros de Punta Brava manteniendo vivo el tesoro de la música tradicional a la que se dedican.

    Agricultor, carpintero y músico, Paíto es uno de los pocos artistas tradicionales que abren su mente a nuevas tendencias musicales. Los Gaiteros de Punta Brava combinan los ritmos propios de la gaita, como el merengue y el porro, con el vallenato, el vals, el currulao y en ocasiones sonidos del rock and roll.

    El grupo original se formó en 1969 en Cartagena, Colombia, con la unión de Sixto Silgado y el tambolero Encarnación Tovar.

    La Gaita Negra

    La gaita colombiana es un aerófono de soplo típicamente colombiano, de su costa caribe y de origen indígena. Se usan de a pares ejecutadas cada una por un instrumentista distinto: la gaita hembra, que tiene 5 orificios y lleva la línea melódica y la gaita macho que sólo tiene un hueco o dos y se toca junto a la maraca siendo su función la de hacer un acompañamiento que va duplicando algunas notas de la melodía.

    La gaita negra se utiliza en diferentes ritmos musicales englobados en la denominación “música de gaita”: gaita instrumental, porro, cumbia, merengue y puya, entre otros.

    Se le atribuye su característica sonora a los materiales con los que está hecha: corazón de cactus, con el que se hace la flauta, cera de abeja montuna y carbón vegetal para la cabeza, y pluma de pato para la boquilla. Su estructura cónica hace que la presión del aire produzca, además, un sonido único de este instrumento. Se le llama gaita por la similitud de su sonido con el de las gaitas de pico de España.

    Las gaitas son de unos 70 a 80 centímetros de largo, longitud definida tradicionalmente por la longitud del brazo del artesano constructor. Luego los orificios se hacen con una distancia entre ellos medida por el ancho de los dos dedos más la mitad del ancho del pulgar. Se hacen de un cactus (selenicereus grandiflorus) al que se le quitan las espinas y se le saca el centro, humedeciéndolo primero y luego perforándolo con una varilla de hierro. El tallo del cactus es más grueso en uno de sus extremos, este irá arriba acoplado con la cabeza de cera de abejas que lleva la pieza de pluma de ave. Aunque el instrumento es levemente cónico por fuera, su perforación es cilíndrica. La cabeza del instrumento, se hace de cera de abejas con polvo de carbón para evitar que la cera se derrita con la temperatura alta, lo que también le da a la cabeza su característico color negro.

    Gira por tres ciudades del sur

    Con el apoyo de Ibermúsicas Paíto y los Gaiteros de Punta Brava realizaron una gira por tres ciudades del Cono Sur: Lima, Buenos Aires y Santiago de Chile. No sólo realizaron conciertos en vivo sino también clases magistrales. La motivación para realizar esta gira fue la de dar a conocer a la comunidad musical del sur del continente la música desarrollada en la región Caribe colombiana a través de la obra y la presencia de Sixto Silgado Paíto y sus hijos.

    Mediante esta gira la agrupación logró fortalecer los canales de circulación para músicos tradicionales en los países visitados, fomentar los procesos de formación en torno a la música colombiana en países de Latinoamérica, generar espacios de discusión y diálogo en torno al conocimiento de la música tradicional campesina y fortalecer el proyecto musical para las nuevas  generaciones.

    “El trabajo con Ibermusicas ha representado una importante oportunidad de promover la música colombiana en los países de Iberoamérica, en especial las músicas de raíz de carácter campesino como la que presentamos con Paíto y los Gaiteros de Punta Brava, esta visita permitirá nuevos canales de circulación para la música colombiana en la cual podremos fortalecer la amplia gama de manifestaciones musicales que tenemos en Colombia.”

  • David Gómez Cano (Colombia) – Residencia en Universidad Nacional de Córdoba (Argentina)

    David Gómez Cano (Colombia) – Residencia en Universidad Nacional de Córdoba (Argentina)

    Entre Agosto y Diciembre de 2015 en Córdoba, Argentina  el joven compositor colombiano realizó su residencia artística particular con con el maestro José Halac, magister de la Universidad Nacional de Córdoba. Además de las asesorías semanales con el maestro, realizó una exposición de su para la cátedra de composición en la Universidad Nacional de Córdoba y una constante investigación técnico-práctica en materias de música por computador y ritmos afrocolombianos.

    El objetivo principal de su residencia fue escribir música para cuerdas frotadas y medios electrónicos, haciendo uso de algunos elementos representativos de las músicas de los pueblos iberoamericanos.

    El resultado final fue la composición de cuatro obras:

    • “Transmisión acústica de un mensaje púrpura”. Pieza para viola sola con utilización de elementos representativos del folclore colombiano abstrayendo los ritmos de tambora de la cumbia y el fandango, contextualizándolos en la estética planteada por la obra.
    • “Preguntas microcósmicas con respuestas folcloelectrónicas”. Composición para pista y viola (medios
      electrónicos e instrumento). En esta pieza se destaca un fuerte contraste entre secciones generando así un juego de entramados rítmicos a macro escala que es hilado por el procesamiento electrónico del patrón base del ritmo de son corrido colombiano. Todo ello llevado a los niveles de abstracción que
      corresponden a la estética que propone la pieza en sí misma.
    • “Ideas variables para un músico que viaja” donde la improvisación (fundamental en las músicas folclóricas) es decisiva; pero no bajo unos patrones estrictos sino con unas ideas de libre interpretación que son expuestas en el escrito que configura la guía de la pieza.
    • “Vibración cósmica / realidad paralela”. Obra para orquesta de cuerdas frotadas con un uso constante de ritmos del interior colombiano y del son corrido colombiano. El juego tímbrico y rítmico que se genera en la pieza expone una realidad paralela a la del público que aprecia la obra cuando ésta se interpreta.